domingo, 3 de enero de 2016

Cartas: #1- Persona depresiva

No sé a quién escribo esto; existe la posibilidad que nadie lo lea puesto que la vida no vale la pena. 
Soy un triste, melancólico, infeliz.
La vida es demasiado difícil, y me trata demasiado mal. Estoy abatido por las adversidades de la vida, jamás me he animado a estar con la cabeza en alto puesto que estoy derrumbado. 
Soy la típica persona depresiva que no ve la alegría de la vida. Destruyo las flores, La vida en sí misma es una basura, no es color de rosa. 
En ocasiones me siento con tanta alegría, es momentáneo. Pues la mayor parte del día, estoy destrozado. 
Mi cara es de indiferencia, ya no disfruto el contacto con el ser humano. 
Mis intereses hacia las diferentes artes de la vida se han esfumado. 
Duermo como si jamás quisiera volver a despertar. 
Me apaciguo en el silencio, pues no hablo. 
Cierro los nudillos hasta formar el puño, los vuelvo abrir en señal de que todo vuelve a su curso; la depresión es excesiva. 
Ningún antidepresivo ha funcionado en mí, todos son una basura y un desperdicio de mi tiempo.
La gente dice que a veces soy una persona trastornada por la vida llena de cosas jodidas, pero no es así. Es la vida en sí misma que no toma un sentido en particular. 
No me imagino una vida llena de alegría, no existe. 
El placer por los pequeños lujos se ha esfumado, simplemente era una vil y ruin mentira creada por uno mismo. 
No existe dios ni diablo, no hay cielo ni mucho menos infierno. Yo soy mi propio dios y diablo; una lucha constante entre demonios y ángeles creados por mi imaginación. 
Escribo esto sin ninguna finalidad; será destruido con el pasar de los años, tal y como yo me iré en este momento...no hay vida después de la muerte, por eso mejor terminarla ahora.