domingo, 17 de mayo de 2015

La piedra preciosa

Un pequeño niño
llorando
riendo
sonriendo


La pequeña 

inocencia
de la vida
tan triste, resulta. 


Los pequeños ojos

reflejan 
cierta ternura
inexpugnable.


Llora

por el dolor
de la triste vida
que apenas comienza.


Mas ríe

porque 
dice la verdad
tan pura.


Y sonríe 

porque sabe
que su vida
mejora.


El niño es fuerte

crece, observa
aprende, de la vida
en sí misma. 


Pues, el niño

es como el roble;
difícil
de socorrer.


Tan duro, 

como la piedra
más preciosa
de la fas de la tierra.


Su mente,

un universo
de muchas conexiones
demasiadas. 


Es innegable

¡el niño tiene potencial!
Ha pasado por mucho
pero ya no más. 


Las cosas mejoran

se necesita tiempo
tiempo que se convertirá
en años de experiencia. 


Pues, para que una piedra

luzca preciosa
se necesita la pulcritud 
en la misma.


Aún así, el niño

seguirá llorando,
riendo, y sonriendo
pues la vida, así es.