miércoles, 10 de diciembre de 2014

Libros: Aventuras Extraordinarias

Al parecer todo comienza por una pregunta, y aquí, no será la excepción, por lo cual, la voy a plantear: ¿Cuántos libros has leído en tu vida? Bueno, estoy a la mitad de mis diecisiete años, y al parecer, he perdido la cuenta de todos aquellos maravillosos libros he leído a través de mi vida. Algo es completamente seguro, algo que no he olvidado y que no está en mis planes a corto, mediano y largo plazo, es el olvidar lo que aprendido de ellos. Sí, efectivamente, me he tomado la molestia, osadía, diversión...o como quieras llamarle, de leer un sin fin de libros; gracias a cada uno de ellos se han impregnado grandes lecciones, y, sin lugar a dudas me han ayudado a librar grandes batallas a largo de mi corta y estupefacta vida.

Hay libros que hemos leído desde pequeños, pero, díganme, ¿Alguien recuerda o pone en práctica lo leído en él? La respuesta variará de acuerdo a la persona a quién se le pregunte, claro está.  
Todo lo que sé, y la persona que he llegado a ser a través de éstos años, en parte, se lo debo a los libros, y más que nada a aquellos grandes autores que se tomaron la molestia de compartir sus pensamientos e impregnarlos en tinta. -Aplaude- 
*Coloca un poco de cliché por aquí* : Muchos juzgamos a un libro por su portada; claro, yo lo he hecho, pero tengo un severo problema: quiero leerme una blibioteca entera, estoy ansioso de conocimiento, y leer ésas historias que no han sido leídas debido al mal juzgamiento de las personas quisquillosas. Adoro el olor a un libro nuevo o viejo, no el de una tableta electrónica o la luz "incandescente" de una computadora o laptop que me deje ciego. Tristemente, los libros actualmente los venden "un poco" caros; aún así, añoro ésos días en los que voy a comprar ésos libros que tanto quiero aunque me quede con el "bolsillo vacío".

Ahora bien, para leer un libro, de alguna u otra forma se requiere de una gran imaginación; crear lugares extraordinarios, ser el protagonista o el aliado del mismo; el leer cada parrafo, sentir lo que sucede en el libro, oler aquello a lo que se menciona...alguna pradera, el viento en nuestro rostro. La desesperación, la valentía que creamos al enfrentarnos a lo que aún no conocemos, querer golpear al autor por haber matado al personaje que tanto amamos *SPOILERS* (no se preocupen, no estoy drogado).

Enfrascarnos en un libro, es algo inolvidable, las historias surgen del mismo sin que nos demos cuenta; conforme vamos avanzando en la lectura hemos iniciado un viaje sin retorno...A la mitad, las cosas se van complicando, puesto que no queremos terminarlo. Llegamos al final, la vida "no tiene" sentido, queremos seguir leyendo algo más, *voltea el libro para "encontrar" una hoja faltante*. -La editorial debió haberlo arruinado-

Siendo honesto, cuando era pequeño "odiaba" leer algo, pero, cuando entré a la Secundaria, es ahí cuando me volví "adicto" a la lectura. Fue cuando mi vida comenzó a cambiar (razonablemente hablando). Comprendí que ésos fragmentos pueden estar inspirados en la vida de otros (aunque sean fantasías o no), y que yo podía crear algo similar o mucho más trascendente. Hay libros que me han dejado con la boca abierta, sorprendido, pero a la vez agradecido. 
Nuestro lenguaje se amplia, aprendemos diversos idiomas que no sabíamos que existían. De hecho, también agradezco a los libros, pues, gracias a ellos he aprendido a desarrollar uno que otro idioma.
Te das cuenta de que no importa si un libro tiene mil páginas o más, ya que hay autores que con sólo cien pueden llegar a capturarte y dejar un aprendizaje en la historia. 
Sin lugar a dudas, los libros, siguen siendo desde un principio una de las fuentes de conocimiento más notables, y de nosotros depende aceptarlos, aferrarnos a los mismos, elegir aquellos que sean de nuestra temática favorita (también dándole la oportunidad a otros). 



"Un libro tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro." -Franz Kafka